En el ámbito mundial el criterio de evaluación surgió a finales de los años setenta, desarrollo de los ochenta y principios de los noventa. En las conferencias mundiales sobre educación, el principio de calidad subyace en la Declaración de Quito (1991), en las propuestas de la CEPAL-UNESCO (1992), en la Reunión de Ministerios de Educación de América Latina y el Caribe (1996) y en la Conferencia Mundial sobre la Educación Superior de la UNESCO (1998).

A nivel del Caribe, el fortalecimiento regional de articulación y acreditación de las instituciones de educación superior, es evidente. En torno a América Central, el Consejo Superior Universitario Centroamericano (CSUCA) creó la Comunidad de Países del Caribe (CARICOM) por medio del Comité de Ministros de Educación (SCME), inició en 1988, un estudio para determinar la equivalencia de las credenciales académicas y el sistema para promover e implantar procesos de evaluación y acreditación (SICEVAES) (González y Ayarza, 1997).

Específicamente, la evaluación y la acreditación han tenido un breve y sinuoso camino dentro del sistema de educación superior en México. La acreditación en esta área, empezó a partir de 1979 con la Coordinación Nacional para la Planeación de la Educación Superior, institucionalizándose con el Programa para la modernización Educativa de 1989-1994, cuyo principal era la calidad, eficiencia, cobertura e innovación con el objetivo fundamental de impulsar la mejora en la calidad de la educación a través de procesos de evaluación (Martínez, 2005).

Para impulsar esos parámetros se creó en 1989 la Comisión Nacional de Evaluación de la Educación Superior (CONAEVA) fomentando principalmente la autoevaluación en instituciones de nivel superior. Sin embargo, antes del año 1991, no existía en México un sistema de acreditación para programas educativos, ya que no se contaba con una instancia que certificara periódica y sistemáticamente el hecho de que una institución de educación superior desempeña sus funciones de docencia, investigación, y difusión de la cultura, en condiciones de calidad deseables, previamente establecidas aprobadas por las universidades por la que la Coordinación Nacional para la Planeación de la Educación Superior (CONPES), en el marco de concertación entre la Secretaria de Educación Pública (SEP) y la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES), se crearon los Comités Interinstitucionales para la Evaluación de la Educación Superior (CIEES), cuya misión fundamental es evaluar las funciones y los programas académicos que se imparten en las instituciones educativas que lo solicitan y formular recomendaciones puntuales para su mejoramiento , contenidas en los informes de evaluación, que se entregan a los directivos de las instituciones (CIEES,2010).

En México uno de los hechos que marcó la pauta para cuestionarnos sobre la calidad de conocimientos que tenían los profesionistas fue la firma del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá en 1994, donde se hizo referencia al intercambio e ingreso de profesionales al mercado laboral y las condiciones para los reconocimientos recíprocos, muchos de los cuales tienen que ver con la acreditación, certificación y evaluación.

Posteriormente, la Asamblea General de la ANUIES, en 1997 acordó promover el establecimiento de un organismo no gubernamental para regular la acreditación y el 24 de octubre de 2000, se funda El Consejo para la Acreditación de la Educación Superior, A.C (COPAES), es la única estancia validada por la Secretaria de Educación Pública para conferir reconocimiento oficial a los organismos acreditadores de los programas académicos que se imparten en este nivel educativo en México. (COPAES 2010).